La relación de la mente y el alma se debe al compromiso del alma frente a esa vida que conoce por el cuerpo físico que le sirve como estancia; para luego poderla tomar en la instancia del cuerpo espiritual para siempre.
El ejercicio es muy simple y habitual, desde luego no se entiende que esto suceda, de hecho a este conocimiento hay quienes lo resisten. El ejercicio consiste en aprovechar el estado espiritual en que se halla la mente cuando el individuo inhibe su realidad y cree en la posibilidad de esa instancia espiritual y la relación con ella por medio del dialogo verdadero, mas allá de lo físico - abre el portal con la llave del creer - entre tanto el alma en su esencia procura discernir la verdad. Una vez el alma recibe el mensaje de Verdad la mente en su estado espiritual lo intuye y deduce.
En desarrollo de la deducción, vuelve a intervenir el alma para discernir lo que no se entiende del tema en cuestión, en tanto que la mente confronta la información recibida con el conocimiento adquirido y animado por convicción concluye.
De manera que el ser humano, además de tener los dos elementos de juicio animal - el instinto y la intuición - es convencido por el discernimiento.
